Día de la madre; también de las usuarias de cannabis.

3 mayo, 2019 2 Por Lucy LCTC
Día de la madre; también de las usuarias de cannabis.

Con motivo de la llegada del Día de la Madre, hablamos de maternidad y cannabis; ¿son incompatibles?

Los estigmas llegan y salpican todos los aspectos del consumidor, y no hay nada más recriminado en este sentido, que el hecho de que una madre consuma cannabis.

Que mamá sea consumidora de cannabis puede acarrearle a esta una presión social mayor que a cualquier otro miembro de la familia. Quizás sea debido al cliché de hastío, vagueza y apatía con el que relacionan al consumidor de cannabis. O quizás, y digo sólo quizás, sea que a este cliché, además del desconocimiento en la materia; se le suma la falsa creencia de que es la madre quien única y exclusivamente se debe encargar del cuidado y la educación de sus hijos. Por lo que no se le puede permitir “bajar la guardia” ni un solo momento para pensar en ella.

Hemos asimilado la idea de que podemos bebernos una copa de vino, una caña o brindar con cava sin que esto nos convierta automáticamente en malos padres, pero todavía hay quienes les cuesta asimilar que también se pueda, de la misma forma, disfruta del cannabis en todas sus variedades. Y sin que esto provoque cierto pánico ético o moral.

En Las Chicas También Cultivan somos mujeres consumidoras, cultivadoras de esta maravillosa planta, miembros activos de la sociedad y, muchas, tenemos hijos. Por lo que no queríamos desaprovechar la oportunidad, para derribar algunos estereotipos, prejuicios y tabúes que merodean alrededor del cannabis y la maternidad. Y para ello, conversamos con las fundadoras de la casa, María y Gemma, con la intención de reforzar la normalización sobre este tema.

María ha cumplido 41 años y se siente conectada a la naturaleza y a la vida más que nunca. Disfruta del deporte y la literatura diaria. Y no sé porqué, cada vez que pienso en ella se me viene a la cabeza la canción de Coz, «Las Chicas son Guerreras». Podéis leer las vivencias de esta guerrera, en su blog personal Con M de María y Marihuana.

Por otro lado, Gemma, de 47 años, además de ser una apasionada al Body Combat y el Body Pump, destaca de entre sus gustos el chocolate; especialmente, el del 75%, aunque hace hincapié: “pero a la hora de fumar, sólo fumo cannabis”. ¡Un culo inquieto cargado de positividad como buena Sagitario!


María y Gemma Día de la MADRE
María Barragans & Gemma Burgos – Fundadoras de Las Chicas También Cultivan

  • Contadnos un poco cómo es la relación con vuestras/os hijas/os, ¿sobre qué valores reposáis su educación? ¿Y erais ya madres cuando empezasteis a consumir cannabis?

GEMMA: No, no era madre. Consumo cannabis desde la adolescencia, la primera vez que lo probé creo que sería con 16 años pero… ¡no le encontré la gracia! Con el paso del tiempo, sobre los 18, volvió a aparecer en mi vida y desde entonces, se quedó para siempre. Era una edad más madura y de mentalidad más abierta, sin tanto miedo a pensar por mí misma. Mi adolescencia fue en los `80, ¿qué puedo explicarte? En aquellos años era lo mismo un fumeta, un cocainómano, que un yonki… Tengo tres hijos, una hija y dos hijos, y mi relación con ellos es una relación abierta. Creo que el entendimiento con los adolescentes nos ayuda a vivir mejor tanto a ellos como a nosotros. Hay dos lemas en casa: Vive sin hacer daño a nadie, y, menos es más. Que luchen por sus ideales, que sean tenaces, sociables, empíricos, que vivan, ¡y qué disfruten! Que estamos aquí por muy poco tiempo…

MARÍA: Yo consumo cannabis desde hace seis años y tengo dos hijas, una de 19  y otra de 12 años. La relación con ellas es muy positiva aunque no siempre sea perfecta, ni quiero. El respeto y la sinceridad son valores que hemos cultivado juntas, y nos permiten tener una relación natural y libre de miedo.

– ¿Qué tipo de madre os consideráis? ¿Os ayuda la marihuana de algún modo a ser mejores madres?

GEMMA: Claro que me ayuda el cannabis en mi vida diaria, me encanta desconectar con las caladas de un joint, y, si estoy con mis amigas y puedo reírme a carcajadas de cualquier chorrada de las que hablamos, ¡pues mucho mejor! Te voy a confesar una cosa, ¡me encanta fumar cannabis!

MARÍA: Me considero una madre realista y empática, el paso de los años me hace ser consciente de la profundo del hecho de ser madre, una labor muy difícil pero reconfortante para mí. Siempre les he expresado que antes que madre soy una persona y como tal tenemos que convivir y aprender juntas. Cuando comencé a consumir marihuana en vez de antidepresivos, como he hecho en algunas etapas de mi camino, fui consciente por primera vez en mi vida que sola, no podía, y pedí ayuda psicológica a los pocos meses de iniciar mi consumo. Tuve mucha suerte y di con un buen profesional. Durante meses hice una terapia desde la infancia, para reparar profundas carencias emocionales que impedían una relación natural con mis hijas y mi entorno. Todo ello, junto con mi consumo responsable de cannabis, ha sido de vital importancia para llegar al momento en el que estoy hoy.


Gemma Burgos

¿Es algo que comentáis abiertamente o, quizás escondéis fuera de vuestro círculo de conocidos? ¿Os han llegado a considerar malas madres, u os habéis llegado a plantear el abandonar el consumo de esta planta por presión a los prejuicios sociales? Quiero recordar el caso de Shona Banda, mamá consumidora de cannabis que perdió la custodia de su hijo tras mudarse a Colorado y éste dar una “charla” sobre drogas a sus amiguitos en el cole. Estado en el que irónicamente existen leyes permisivas con esta sustancia.

MARÍA: ¡Por supuesto! Jamás voy a ocultar algo que me ha ayudado a recuperar la ilusión por vivir. Seguramente muchas personas me consideran mala madre por consumir, pero no me afecta. La realidad de mi vida la vivo con las personas que me quieren tal y como soy, cada persona con sus circunstancias. No me he planteado en ningún momento abandonar mi consumo de cannabis.

GEMMA: El cannabis forma parte de mi vida y la de mi familia desde hace muchos años. Nosotros siempre tratamos con normalidad nuestro negocio y lucha. A mi familia le ha dado de comer desde hace más de 18 años un Grow Shop, por cierto, el primero de España. No creo que que siendo un comercio reglado por el Estado, y totalmente legal, tenga que esconderlo. Además precisamente teniendo de pareja a mi lado a Karulo, es un poco difícil ocultar quiénes somos… Quien me conoce de verdad sabe todo de mí, pero no voy contando que soy usuaria cannábica al primero que pasa por mi vida. La verdad es que me mola que primero me conozcan y luego sepan, ¡si les vieras las caras! Rompiendo estereotipos… Tampoco nunca nadie me ha dicho mala madre, si lo dijeran es que no me conocen. Y me parece de ignorante, quitarle a una madre su hijo por el consumo de cannabis. Destrozarle la vida a una criatura por alguien criado por el miedo.

¿Seguís algunas pautas de consumo responsable? ¿Cómo encontráis el equilibrio entre educación y cannabis?

MARÍA: Sigo una pauta de consumo responsable no por ser madre, sino persona. Mi consumo de cannabis entre semana solo es nocturno, y con ello ayudo a calmar la ansiedad del día a día.  El equilibro lo encuentro trabajándolo mucho, si soy deshonesta con mis hijas, las estoy autorizando a que sean deshonestas conmigo. Saben que si no me expresan sus inquietudes o preocupaciones sean del tema que sean, no puedo desarrollar al máximo mi labor educativa con ellas. Sigo la guía de la realidad y de la buena actitud frente a la vida, y si tengo dudas, consulto a un profesional, que para eso están. Una buena herramienta de comunicación para familias en materia de prevención del consumo de drogas es el libro de David Pere Martínez Oró, “Del tabú a la normalización”, en el que podemos ver la evolución en las generaciones de padres, respecto a la educación y comunicación en las familias en materia de drogas.

GEMMA: Por principios propios, no suelo fumar en la calle, como te he podido comentar anteriormente, esto viene de serie por el miedo inculcado de niña, viendo a la policía parar a la juventud y ponerla de cara en la pared, con las piernas abiertas, por el simple hecho de estar reunidos en un banco de la plaza. Imagínate… Y claro que sí, también sigo unas pautas, pero no sólo como madre, sino como persona adulta. Hace tres años dejé el tabaco, me reeduqué. Para conseguirlo, abandoné durante un año tanto el consumo de cannabis como el de tabaco. Una vez resuelto el consumo por ansiedad, pude retomar lo que tanto me gustaba, pudiendo decidir cuando sí y cuando no. No fumo hasta la tarde/noche en días de trabajo, los fines de semanas, ya son otra cosa… Y bueno, en la actualidad hay muy buenas maneras de informarse, te puedes meter en el mundo de Google que, no todo lo que lees es cierto, o acercarte a cualquier de las organizaciones que te puedan ayudar. ¡Yo cada vez que veo a la gente de Energy Control me llevo todo tipo de información de drogas para poder dársela a mis hijos! Cuánto más sepas mejor te puedes enfrentar a cualquier situación que te ocurra o les ocurra a cualquier de tus colegas.


María Barragans

¿Cómo y cuándo hablasteis con ellas/os sobre el consumo de esta planta? Y, ¿cómo abordaríais, o abordáis, el hecho de que algún/a hijo/a vuestro consuma? Está el típico comentario que siempre se repite desde la barrera prohibicionista de: “¡A ver qué pensarían esos padres si sus hijos fumaran porros!”.

MARÍA: Para mis hijas el cannabis y su mundo está muy normalizado gracias a mi labor profesional en la industria a lo largo de los años, creo que esto es un punto a favor. No sé si existe una edad idónea para hablar con nuestros hijos de cannabis, todo está en las circunstancias que viva cada persona. Soy conocedora del consumo de cannabis de la mayor de mis hijas antes de que alcanzara la mayoría de edad, y nunca he dejado de informarla sobre las consecuencias que dicho consumo podría acarrearle en su desarrollo. Es humana y ha venido al mundo a experimentar, con mis consejos intento que sus vivencias sean menos nocivas, he conseguido su confianza antes de dar pasos importantes en su desarrollo, no quiero que mis hijas me lo cuenten todo, pero sí que quiero que cuenten con mi experiencia y consejo ante situaciones complicadas que se les presenten por el camino.

GEMMA: En mi caso dos de mis hijos son consumidores de cannabis; una es mayor de edad , el otro es menor. La primera vez que sorprendí al menor con hierba, pues… ¡me disgusté! Porque lo veía pequeño, era deportista… ¡No me gustó nada! Lo siguiente fue ver que la hermana también consumía… Entonces me di cuenta de que era una batalla perdida siendo hijos de quienes son, ¡era lo más lógico! Pero nunca dejas de verlos como a tus pequeños hijos , aunque estén creciendo a pasos agigantados. Un día les robé un poquito de hierba para ver qué fumaban, ¡rayos y truenos! ¿¡Eso qué era!? Empecé a indagar cuánto pagaban por ello, qué era, de dónde venía,… Les dije “chicos, esto no puede ser, ¡hay que cultivarse! Con lo que pagas por esa caca, tienes una semilla que te dará para más tiempo”.

¿Qué consejos les daríais a esas madres consumidoras que tienen hijos adolescentes y que pensar en abordar la temática de la educación sobre prevención de riesgos en materia de drogas?

GEMMA: Yo no soy quien para darle consejos a nadie, pero creo que como madre consumidora, si quieres saber por lo que pasa tu hijo, es retroceder a tu adolescencia y mirarlo con esos ojos. ¿Tú qué necesitabas? ¡Pues tu hijo/a necesita lo mismo! Hay personas que consumen cannabis, otras que beben alcohol, otros tabaco,… Vive y deja vivir, y nunca dejes de cumplir.

MARÍA: Me educaron con unas diferencias brutales respecto a mis hermanos (dos chicos), y no es fácil desintoxicarse de ciertos hábitos fruto de una mala educación. He conseguido reeducarme por mi bien, y el de mis hijas. Es muy difícil dar consejos a los demás… Cuando se me presenta alguna situación nueva o desconocida, me pongo en la piel de mis hijas, y en la mía propia a su edad. Un amor sano no hace daño ni genera conflictos, hay que querer estar bien y eso requiere de mucho trabajo y diálogo.


A Las Chicas También Cultivan nos encantaría que llegase el día en que por ser madre, no se juzguen nuestros actos con otra vara de medir. Sabemos que cambiar la percepción que deposita la sociedad sobre las mamás consumidoras de cannabis, no es tarea fácil ni rápida. Pero no abandonaremos la lucha, porque creemos en todas nosotras. Sabemos que nuestros éxitos como persona, acabarán eliminando prejuicio alguno. Sigamos cultivando la normalización del binomio mujer-cannabis, para que otras muchas mujeres encuentren la fuerza para plantarse.

Gracias a María y Gemma, por regalarnos sus testimonios en pro de esta lucha. Por abrirnos las puertas y dejarnos pasar aún sabiendas que lo que albergan en su interior es de gran valor, y que están expuestas a que alguien se adentre con los zapatos sucios, poniendo perdida la moqueta.

¡Y Feliz Día de la Madre! Sobretodo a aquellas madres consumidoras cansadas de portar los estigmas. No desistas, no estás sola.

Autora: Lucy Bernal